LAS VITAMINAS
Las vitaminas son compuestos
orgánicos (es decir compuestos que contienen al menos un átomo de carbono) que
cumplen diversas funciones en nuestro organismo.
Las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación.
Normalmente se utilizan en el interior de las células como precursoras de las coenzimas, a partir de las cuales se elaboran las miles de enzimas que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.
Las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación.
Normalmente se utilizan en el interior de las células como precursoras de las coenzimas, a partir de las cuales se elaboran las miles de enzimas que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.
Las vitaminas deben ser
aportadas a través de la alimentación, puesto que el cuerpo humano no puede
sintetizarlas Existen dos tipos de vitaminas: las liposolubles (A, D, E,
K), que se disuelven en grasas y aceites, y las hidrosolubles (C y
complejo B), que se disuelven en agua.
La vitamina A, es un nutriente
esencial para el ser humano. Se conoce también como retinol, ya que
genera pigmentos
necesarios para el funcionamiento de la retina.
Desempeña un papel importante en el desarrollo de una buena visión,
especialmente ante la luz tenue. También se puede requerir para la reproducción
y la lactancia. El β-caroteno, que tiene propiedades antioxidantes
que ayudan a eliminar radicales libres previniendo el envejecimiento celular,
es un precursor de la vitamina A. El retinol puede oxidarse hasta formar el ácido
retinoico, un ácido de uso medicinal. Esta vitamina posee 3 vitameros (vitaminas que tienen más de una
forma química) son el retinol, el retinal y el ácido
retinoico.
Se forma a partir de la provitamina
betacaroteno
y otras provitaminas en el tracto del intestino
grueso. Se almacena en el hígado.
La vitamina A sólo está presente
como tal en los alimentos de origen animal, aunque en los vegetales se
encuentra como pro vitamina A, en forma de carotenos. Los diferentes carotenos
se transforman en vitamina A en el cuerpo humano. Se almacena en el hígado en
grandes cantidades y también en el tejido graso de la piel (palmas de las manos
y pies principalmente), por lo que podemos subsistir largos períodos sin su
aporte. Se destruye muy fácilmente con la luz, con la temperatura elevada y con
los utensilios de cocina de hierro o cobre.
La función principal de la
vitamina A es la protección de la piel y su intervención en el proceso de
visión de la retina. También participa en la elaboración de enzimas en el
hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales. El déficit de vitamina A produce
ceguera nocturna, sequedad en los ojos (membrana conjuntiva) y en la piel y
afecciones diversas de las mucosas. En cambio, el exceso de esta vitamina
produce trastornos, como alteraciones óseas, o incluso inflamaciones y
hemorragias en diversos tejidos.
El retinol también
ayuda en el proceso de formación de las mucosas corporales, tejidos blandos,
huesos, dientes y por supuesto la piel. Además, es esencial a nivel de
desarrollo celular y reparación de células de las mucosas, epitelios, piel,
visión, uñas y cabello.
A nivel del sistema
inmunológico, el retinol es muy importante para prevenir
enfermedades infecciosas, especialmente aquellas del aparato respiratorio, ya
que crea barreras que impide el paso de ciertos microorganismos
bacteriológicos.
Su importancia también puede
verse reflejada en sus funciones antioxidantes, ya que retrasa el
envejecimiento celular y por ende, previene algunos tipos de cáncer gracias a
sus antioxidantes naturales que protegen al ADN de su acción mutagénica.
La Vitamina A
a lo largo de la
Historia
En Egipto, hacia el año 1500 a. C. se
describió por vez primera el tratamiento de la ceguera nocturna (actualmente es
sabido que esta ceguera obedece a un déficit de vitamina A), si bien no se
relacionó a dicha enfermedad con alguna deficiencia en la dieta, se recomendaba
la ingesta de hígado1
(alimento rico en vitamina A). Hipócrates prescribía hígado untado en miel a
aquellos niños que en un estado de desnutrición padeciesen de ceguera, además
de esto se han descrito prácticas similares en otras culturas del mundo.
En 1906, investigaciones en la
alimentación del ganado determinaron que existían otros factores además de los carbohidratos,
proteínas
y grasas
que eran necesarios para mantener la salud de los animales.
Entre los años 1912-1914, uno de
esos factores fue independientemente descubierto por Elmer McCollum y Margaret Davis en la Universidad de Wisconsin-Madison,
y en 1913 por Lafayette Mendel y Thomas Burr Osborne en la Universidad de Yale, estos últimos
que descubrieron un factor liposoluble en la mantequilla. Los investigadores
consideraron el nombre del mismo en base al descubrimiento reciente de el factor
hidrosoluble B (vitamina B), por lo que acuñaron el
nombre de factor liposoluble A (Vitamina A) para esta nueva
sustancia descubierta.
En 1919, Harry Steenbock de la Universidad de Wisconsin-Madison propuso una
relación entre los pigmentos amarillos de los vegetales los β-carotenos
y la vitamina A.
En 1946, los holandeses David
Adriaan Van Dorp and Jozef Ferdinand Arens publicaron la síntesis para la
vitamina A en su forma ácida en la revista Nature.
En 1947, ellos completaron la
primera síntesis del complejo que compone la vitamina A habiendo transformado
el radical ácido en uno alcohólico
Acción fisiológica y bioquímica
La vitamina A tiene varias
funciones importantes en el organismo como la resistencia a infecciones, la
producción de anticuerpos, crecimiento óseo, fertilidad. Pero su principal
función es la que cumple en la retina. El retinol es transportado hacia la retina, donde es
oxidado a 11 cis-retinal que es llevado a las células presentes en la retina,
en este caso a los bastones donde se une a una proteína de la retinal
llamada opsina para así formar el pigmento visual llamado rodopsina.
Estos bastones junto con la rodopsina detectan cantidades muy pequeñas
de luz (por eso su función es tan importante para la vista nocturna), estos
fotones de luz desatan una cadena de eventos generando un impulso nervioso al
nervio óptico que el cerebro interpreta tan bien que se permite la visión a blanco
y negro.
Esta vitamina también es muy
necesaria para el crecimiento y la diferenciación del tejido epitelial por
ejemplo el del ojo, del aparato respiratorio y gastrointestinal, se requiere en
el crecimiento del hueso, en la reproducción y el desarrollo embrionario. Junto
con algunos carotenoides, la vitamina A aumenta la función inmunitaria, contribuye a reducir las
consecuencias de ciertas enfermedades infecciosas que pueden ser mortales.
Existen receptores en el núcleo
del ácido retinóico y otros retinoides y estos receptores son del
mismo tipo que los que median la acción de las hormonas esteroideas y
tiroideas.
Funciones de la vitamina A en el Organismo:
Las fuentes dietéticas más importantes de la vitamina A son de origen animal (hígado, pescado, huevos) y las verduras como la zanahoria, en donde se halla en forma de provitaminas (carotenos).
Las principales funciones de la vitamina A son: | ||
- | Mantenimiento de la visión normal en situaciones de escasez de luz | |
- | Potenciación de la diferenciación de células epiteliales mucosecretoras | |
- | Incremento de la inmunidad frente a infecciones, sobre todo en niños | |
- | Funciones fotoprotectoras y antioxidantes |
Sistema óseo:
es necesaria para el crecimiento y desarrollo de huesos.
Desarrollo
celular: esencial para el crecimiento, mantenimiento y reparación de las
células de las mucosas, epitelios, piel, visión, uñas, cabello y esmalte de
dientes.
Sistema inmune:
contribuye en la prevención de enfermedades infecciosas, especialmente del
aparato respiratorio creando barreras protectoras contra diferentes
microorganismos. Estimula las funciones inmunes, entre ellas la respuesta de
los anticuerpos y la actividad de varias células producidas por la medula ósea
que interviene en la defensa del organismo como fagocitos y linfocitos. Por
ello promueve la reparación de tejidos infectados y aumenta la resistencia a la
infección.
Sistema
reproductivo: contribuye en la función normal de reproducción,
contribuyendo a la producción de esperma como así también al ciclo normal
reproductivo femenino. Debido a su rol vital en el desarrollo celular, la
vitamina A ayuda a que los cambios que se producen en las células y tejidos
durante el desarrollo del feto se desarrollen normalmente.
Visión: es
fundamental para la visión, ya que el Retinol contribuye a mejorar la visión
nocturna, previniendo de ciertas alteraciones visuales como cataratas, glaucoma, perdida
de visión, ceguera crepuscular ,también ayuda a combatir infecciones
bacterianas como conjuntivitis.
La vitamina A es un Antioxidante natural : lo que
significa que protege del daño de los
radicales libres a nuestras células. previniendo
el envejecimiento celular y la aparición de cáncer, y protege al ADN de su
acción mutagénica
La vitamina A es
famosa por intervenir en la salud y la belleza de la piel. Al ser antioxidante,
previene el daño celular que causa el envejecimiento prematuro. También
mantiene la piel naturalmente hidratada y es efectiva para combatir
enfermedades en la piel. De hecho, es un buen remedio
contra el acné.
Prevenir los cálculos urinarios
Vitamina A, en Alimentos
Dentro del mundo animal,
aquellos alimentos
que contienen vitamina A son: principalmente los productos
lácteos, la yema de huevo y algunas
carnes.
Entre las carnes, las principales fuentes de vitamina a son el hígado vacuno, el aceite de hígado de bacalao y el hígado de pollo. Dentro de los lácteos, todas las leches vacunas poseen retinol pero es más recomendable consumir leche descremada y fortificada.
La vitamina a en alimentos de tipo vegetal se encuentra básicamente en todos aquellos de colores amarillos, rojos y verdes oscuros.
En
las frutas: Damasco, durazno, melón, papaya, mango, mamón
En la siguiente lista de
alimentos, cada uno contiene al menos 0,15 mg de retinol (lo que es
equivalente a 150 microgramos (µg) o 500 UI) de vitamina A o betacaroteno
por 50 o 200 g
del alimento aprox.: Hígado (res, cerdo, pollo, pavo, pescado)
(6500 µg 722 %). Zanahorias (835 µg 93 %). Brócoli
(800 µg 89 %). Papas dulces (camote), o batatas (709 µg
79 %). Col rizada (681 µg 76 %). Mantequilla (684 µg
76 %). Espinaca (469 µg 52 %). Calabaza (369 µg 41 %).
Lechuga verde (333 µg 37.5 %). Melón (169 µg 19 %). Óvulos
(Huevos) (140 µg 16 %). Melocotones (96 µg 11 %). Papaya,
lechosa (55 µg 6 %). Mango (38 µg 4 %). Guisantes
(38 µg 4 %). La vitamina A proviene de fuentes animales como el
huevo, la carne, la leche, el queso, la crema, el hígado, el riñón y el aceite
de hígado de bacalao y de hipogloso. Sin embargo, todas estas
fuentes, a excepción de la leche descremada enriquecida con vitamina A, tienen
un alto contenido de grasa saturada y colesterol.
Las fuentes de betacaroteno
son la zanahoria, la calabaza,
la batata o camote, el melón,
el calabacín,
el pomelo o toronja, el albaricoque o
albérchigo, el brécol o brócoli, la espinaca,
en frutas y verduras de color; cuanto más intenso es el color de la fruta u
hortaliza, mayor es el contenido de betacaroteno. Estas fuentes vegetales de
betacaroteno no contienen grasa ni colesterol.
Dos tipos diferentes de vitamina
A se encuentran en la alimentación. La vitamina A preformada se encuentra en
productos de origen animal como carne de res, pescado, aves de corral y
productos lácteos. El otro tipo, provitamina A, se encuentra en alimentos de
origen vegetal, como frutas y verduras. El tipo más común de provitamina A es
el betacaroteno.
La vitamina A también está disponible en
suplementos dietéticos, generalmente en forma de acetato de retinilo o
palmitato de retinilo (vitamina A preformada), betacaroteno (provitamina A) o una
combinación de vitamina A preformada y provitamina A.
Exceso de vitamina A
Cuando tenemos una ingesta
exagerada, una sobre dosificación o simplemente un depósito anormal de vitamina
a o retinol en nuestro organismo, esto es conocido como
hipervitaminosis A. Debido a que la vitamina A es liposoluble
y no se excreta con facilidad, es posible llegar a consumir un exceso a través
de la dieta, a diferencia de las vitaminas hidrosolubles, como las del
complejo B o la vitamina C. Algunos de sus síntomas o efectos
tóxicos son la aparición de náuseas, ictericia,
irritabilidad, anorexia, la cual no debe ser confundida con anorexia
nerviosa (trastorno alimentario), vómitos, visión borrosa, dolor de
cabeza, dolor y debilidad muscular y abdominal, somnolencia, alopecia o perdida
de cabello y estados de alteración mental.
Por supuesto que si estamos ante
una ingesta elevada de retinol, también podemos observar otros
efectos adversos como problemas de hígado, una densidad ósea visiblemente
disminuida, desordenes en el sistema nervioso central y si esto se produce en
una etapa del embarazo tambien pueden producirse malformaciones en el feto.
La toxicidad aguda ocurre
generalmente con dosis de 25000 UI/kg, mientras que la toxicidad crónica,
ocurre con 4000 UI/kg diarias por 6-15 meses. Sin embargo, la toxicidad
hepática puede ocurrir a niveles más bajos, con 15000 UI diarias. En individuos
con fallo renal, 4000 UI pueden causar daños importantes. Además de ésto,
un consumo excesivo de alcohol puede incrementar esta toxicidad.
En casos crónicos, se evidencia
fiebre, insomnio, vomito, fatiga, pérdida de peso, fracturas óseas, anemia y
diarrea. Es importante destacar que los cuadros tóxicos solo se producen con el
uso de la vitamina A preformada (retinoide) (como la proveniente del hígado),
mientras que el consumo excesivo de verduras o frutas hipercatorenosis, las
formas carotenoides (como los betacarotenos) no generan tales síntomas,
simplemente este exceso se acumula en la piel produciendo un color amarillo en
la palma de las manos, pero no se considera peligroso para la salud.
Carencia de vitamina A (Avitaminosis)
Si bien el consumo en exceso de
alimentos que contengan vitamina a o retinol resulta
perjudicial para la salud, también lo es si tenemos una carencia de la misma en
nuestro organismo y no la ingerimos en las cantidades recomendadas.
Por lo general,
deficiencia de vitamina A es rara en los países industrializados. En los países
en desarrollo, la dieta sola puede ser insuficiente para mantener los niveles
adecuados de vitamina A, especialmente en los niños. Suplementos de vitamina A
pueden ayudar a prevenir o tratar la deficiencia de vitamina A.
La deficiencia de vitamina A afecta la
inmunidad, y causa erupciones de la piel, sequedad de los ojos, y ceguera
nocturna.
Dentro de las primeras
manifestaciones que ocasiona el déficit de vitamina A, se encuentran los
problemas de la vista, y más concretamente en la visión nocturna. Un déficit
prolongado genera una serie de cambios radicales a nivel ocular, entre ellos la
xeroftalmia.
El proceso ocurre de forma progresiva. Primero se produce sequedad en la
conjuntiva (xerosis) y el epitelio normal del conducto lagrimal y de la mucosa
es reemplazado por un epitelio queratinizado. Luego, ocurre una acumulación de
la queratina en placas pequeñas (manchas de Bitot) y finalmente se produce una
erosión de la superficie rugosa de la córnea, con ablandamiento y destrucción
de la misma (queratomalacia), lo cual desemboca en una ceguera total. Otros
cambios incluyen el incremento de la susceptibilidad a las infecciones
bacterianas, parasitarias o virales, hipoqueratosis, queratosis pilaris y
metaplasia escamosa del epitelio que cubre vías respiratorias, urinarias hasta
llegar a un epitelio queratinizado, la piel se vuelve áspera, seca, con escamas
al igual que el cabello y las uñas.
Decíamos que la
esta vitamina participa también en el crecimiento y una deficiencia de este
nutrimento puede repercutir en el crecimiento máximo de los niños que inclusive
puede alterar su desarrollo psicomotor. También se ha observado que su
deficiencia predispone a infecciones tanto de las vías respiratorias como las
gastrointestinales.
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